¿Qué se requiere para que una conversión sea universalmente aceptada?
El tema de las conversiones es uno de los más candentes y polémicos
entre el pueblo judío en la actualidad. A menudo escuchamos a
integrantes o clérigos de los movimientos reformista y conservador
lamentar o atacar iracundos a los ortodoxos por no aceptar sus
conversiones. (Poco énfasis se hace, y tampoco permanece mucho en la
memoria, que el movimiento conservador no reconoce ni acepta las
conversiones realizadas por el movimiento reformista.)
Sin embargo, existe un punto en que están de acuerdo los movimientos
reformistas, conservadores y los ortodoxos en relación a las
conversiones: que una conversión ortodoxa es considerada genuina y
aceptada universalmente. También es la única clase de conversión que
aceptan los Rabinatos de muchas comunidades y países, incluyendo el
Estado de Israel.
Virtualmente cada judío valora la identidad judía, el concepto de un
solo pueblo judío. Para preservar esta unidad, debe haber un factor
común que todos los que son judíos puedan respetar y con el que puedan
vivir. En muchas comunidades, cuando hay una celebración comunitaria, la
comida siempre será casher. ¿Por qué? Porque si la comida no es casher,
los judíos que se identifican con los movimientos conservador y ortodoxo
se verán excluidos del evento.
Igualmente, si una persona opta por una conversión reformista, se verá
excluida de la posibilidad de afiliarse o contraer matrimonio con
alguien que se adhiere a los reglamentos del movimiento conservador o
que sea ortodoxo. Si alguien opta por una conversión conservadora, será
aceptado como judío por los movimientos reformista y conservador, pero
no por los ortodoxos.
Entonces, ¿por qué no someterse a una conversión que todos acepten?
La
respuesta es que una conversión ortodoxa es exigente y requiere de una
transformación en cuanto a creencias y forma de vida. Los ortodoxos
consideran que la Torá fue entregada palabra por palabra, y letra por
letra, por el
Todopoderoso a nosotros, el pueblo judío, por intermedio de Moisés, y
que estamos obligados a cumplir cada mitzvá, precepto. Un postulante a
converso que no mantiene estas creencias o deseos de cumplir todas las
leyes de la Torá no es considerado un converso auténtico, incluso si
pudo engañar a un rabino ortodoxo.
Por ello, es comprensible que los ortodoxos no aceptan conversiones que
no cumplen con estos rigurosos requisitos. Uno incluso puede apreciar
cuan injusto es atacar un estándar que se mantiene como de origen divino
e inmutable. No es algo sobre lo cual se puede transar.
¿Qué debe hacer uno si el gentil manifiesta un interés en convertirse?
Recomiendo que se le refiera a un rabino ortodoxo. Si el interés es
auténtico, entonces existe la posibilidad de realizar una conversión de
aceptación universal. Si la persona no se demuestra sincera o
interesada, eso probablemente saldrá a la luz muy pronto.
Por supuesto, siempre esta latente la posibilidad de que el gentil
aspire a un estilo de vida que nuestro hijo no querría, observar
cashrut, Shabat, festividades, tener un hogar estrictamente judío. Supe
de un caso real en el que el gentil se apasionó tanto con el judaísmo
que, después de estudiar para su conversión, le dijo a su novia: "Lo
siento, pero no puedo casarme contigo, Estabas dispuesta a casarte con
un gentil".
Conozco padres que, dolidos con la situación, pretenden resolver el
problema del matrimonio mixto de la manera más fácil: una conversión. En
tanto alguien expida un papel que diga que el gentil es reconocido como
judío (aunque no lo sea para todo el pueblo judío), alivia parte del
dolor y del estigma.
No debemos optar por una salida fácil que, a la larga, creará más
problemas para nuestros hijos y nietos que si tratásemos con la
situación en forma directa.
Algunos problemas que rodean a las conversiones:
Para casarse: La ley de la Torá prohíbe que un rabino convierta a
alguien para que se pueda casar.
Engaño por parte del rabino: Conozco un rabino que se dice ortodoxo y
que convirtió a una mujer con la condición de que cumpliera por lo menos
una mitzvá: no comer carne de cerdo.
Este rabino perpetró una cruel farsa al permitir que esta mujer creyese
que había obtenido reconocimiento y estatus como judía. Si un candidato
a la conversión no acepta sobre sí todas las seiscientas trece mitzvot,
aunque aceptara seiscientas doce, la conversión carece de sentido a
pesar de los certificados que se expidan.
Engaño por parte del converso: Si una persona inescrupulosa engaña a un
tribunal rabínico para que piensen que acepta plenamente la creencia en
y observancia de los seiscientos trece preceptos, comete un fraude. Toda "conversión" sin una aceptación sincera de cumplir todos los preceptos
es inválida.
La tragedia de las conversiones no auténticas: Se han dado muchas
desafortunadas e innecesarias tragedias personales, especialmente para
los hijos nacidos de matrimonios en los que las parejas no fueron
informadas que su conversión no es reconocida universalmente.
Escuché del siguiente incidente relatado por el director de una Escuela
Judía. Una pareja fue a inscribir a su hijo para asistir a la escuela.
Durante la conversación, el director presintió que había algo extraño y
preguntó si ambos habían nacido de padres judíos. El marido dijo que si
bien él era judío de nacimiento, su esposa era "judía por elección".
El director preguntó detalles sobre la conversión, Cuando le
respondieron que había sido una conversión reformista, les dijo
apesadumbrado que la conversión no era válida y que su hijo, no siendo
judío, no podría inscribirse. La madre empezó a llorar y el padre le
gritó enojado al director. Gritó muchas cosas, pero una rasgó el pesado
silencio que siguió después: "¿Por qué ese rabino no me dijo esto?".
El aclarar las ramificaciones que podría tener una conversión que no es
aceptada por todos, representa el nivel mínimo de decencia que uno
podría esperar de alguien que realiza conversiones.
También debemos recalcar que los descendientes de una conversión no
aceptada universalmente también podrían enfrentar dificultades al
momento de querer casarse. Imagínense el dolor que una persona puede
sufrir cuando encuentra la pareja indicada y entonces se le rechazaporque su madre no tuvo una conversión aceptada por todos y se le
considera un gentil. |