Sé que esto puede sonar extraño viniendo de un padre que está lejos de ser un judío religioso, pero ahora que estás saliendo con chicas, hay algo que necesito que entiendas.
La decisión más importante que tomarás en la vida no será con respecto a tu educación o carrera. Será con quién te cases.
Porque quién será tu esposa determinará, más que cualquier otra cosa en tu vida adulta, la persona que llegarás a ser, la familia que criarás, lo que dejarás en el mundo cuando llegue el momento de partir.
Sé que la finalización de la vida no es algo en lo que probablemente pienses mucho. No muchos de nosotros lo hacemos, al menos no hasta que nos enfermamos o envejecemos lo suficiente para verla cernerse sobre el horizonte. Pero el día final sí llega, tarde o temprano, para cada uno de nosotros.
Y cuando llegue, muy pocas de las cosas que creíamos ser tan trascendentes parecerán tener alguna importancia en absoluto. Y otras cosas en las que no nos molestamos mucho pensar nos causarán súbitamente mucha preocupación.
Vamos a querer mirar hacia atrás en nuestras vidas y sentir que, en aquellas áreas, sí hicimos lo correcto.
Sean, lo correcto para una persona judía es casarse con otra persona judía. No solamente porque nuestra religión lo exija, lo que de hecho hace. Sino que cuando los judíos ³se casan fuera de su pueblo², le faltan el respeto a quiénes son, son desleales al pasado judío y debilitan el futuro judío.
Si nuestra familia cumplía estrictamente el kashrut, u observaba el Shabat, o asistía a los servicios con la frecuencia suficiente o no es una cosa. Pero el pensamiento de provocar el fin de una orgullosa línea judía remontándose en el tiempo por siglos es otra. Es más que una transgresión religiosa. Es una traición.
Tú nunca pediste ser judío, es verdad. Naciste judío. Pero esa identidad no es una carga. Es un obsequio. Significa que eres parte de algo más grande, mucho más grande que tú mismo. Cada uno de nosotros, judíos, es la culminación de las esperanzas de cientos de antepasados judíos. No lo olvides, no eres solamente Sean, eres Shmúel. Y aun si sólo utilizas tu nombre judío cuando te llaman a la Torá, es aún quien realmente eres, una herencia de tu abuelo, y para él de un antepasado suyo.
No puedes simplemente ignorar el significado de algo como eso. Es una responsabilidad profunda. Todos mis antepasados y los de tu madre, todos aquellos judíos que vinieron antes de nosotros, vivieron sus vidas y a veces de buena gana las entregaron para preservar su identidad y herencia judías.
Sí, lo sé, el amor es una emoción poderosa. Ése es exactamente el motivo por el que te estoy escribiendo esto cuando empiezas a salir con chicas. Las jóvenes a las que te acerques integrarán el escenario del cual elegirás a la compañera de tu vida. No te des la oportunidad de enamorarte de alguien con quien no puedes, como un judío en buena conciencia, casarte. Y jamás olvides que lo que el mundo llama "amor" no lo es todo, hay también una vida exitosa
y feliz.
Todo matrimonio que terminó en divorcio o peor, después de todo, nació de una ráfaga de amor. Para que un matrimonio realmente funcione, no debe haber sólo atracción y preocupación mutua sino también ideales y metas compartidos. Y parte de las metas de un hombre o una mujer judía debería ser un
abrazo de su identidad judía, y la inculcación de esa identidad a sus hijos.
No me importa si la chica con quien te casas es blanca, negra o amarilla, o si habla inglés, hebreo, iddish o swahili. No me importa si nació judía o se hizo judía, legalmente, adecuadamente y por una convicción sincera. Pero si no es judía, sé que habrá lágrimas, en los ojos de tu madre y en los míos: y también en el cielo.
En estos días dicen que a la mayoría de los padres judíos de Norteamérica no les importa si sus hijos se casan con otra gente judía o no. Espero que no sea verdad, pero incluso si lo es, recuerda lo que siempre te dije: ser judío significa estar dispuesto a oponer resistencia a la corriente, decir no a otros incluso a muchos otros cuando algo importante está en juego. Sean, tú eres mi legado al futuro.
Que siempre tengas el coraje y la fortaleza para hacer lo correcto.
Te ama, Papá.
Extraido del libro "Por que casarse con judíos" de Ed. Bnei Sholem, el
mismo puede se adquirido en www.bneisholem.com.ar